La entrevista: El Dr. Jorge Humberto Siller Cepeda nos habla sobre la importancia y beneficios de la sostenibilidad en la agricultura

Con una sólida experiencia académica y profesional a lo largo de los años en responsabilidades federales, estatales y privadas combinada con su pasión por el aprendizaje continuo y el entusiasmo por innovar, compartir y aplicar el conocimiento, el Dr. Jorge Humberto Siller Cepeda nos comparte una enriquecedora entrevista en materia de Sostenibilidad, tema en el cual se ha encontrado inmerso en los últimos diez años.

¿Qué entendemos por sostenibilidad?

La sostenibilidad es un concepto muy utilizado y, en ocasiones, de forma incorrecta. La sostenibilidad hace referencia a las características del desarrollo sostenible, el cual se entiende como la capacidad de mantener la actividad actual sin comprometer los recursos de las próximas generaciones en el futuro. Pero la sostenibilidad no solo se centra en los valores medioambientales, sino que el desarrollo sostenible busca el equilibrio entre los tres pilares: Social, Economía y Medio Ambiente.

Los modelos sostenibles están enfocados en lograr una relación equitativa entre la sociedad y la economía, un camino viable entre la economía y el medio ambiente, y una coherencia soportable entre la sociedad y el medio ambiente. La parte ambiental asume que la naturaleza y el medioambiente no son una fuente inagotable de recursos, siendo necesario su protección y uso racional. Por otro lado, la parte social promueve el desarrollo social buscando la cohesión entre comunidades y culturas para alcanzar niveles satisfactorios en la calidad de vida, sanidad y educación. Por último, encontramos la parte económica que promueve un crecimiento económico que genere riqueza equitativa para todos sin dañar el medioambiente.

La preocupación de la sociedad por la sostenibilidad es cada vez mayor. Cada vez más personas tienen en cuenta criterios sostenibles en su día a día y los transmiten porque creen en ellos y piensan que son necesarios para preservar nuestro planeta. Esta nueva conciencia genera relaciones entre personas con las mismas características y no ha pasado desapercibido para las empresas, ya que muchas se han dado cuenta de los beneficios que puede llegar a tener valores más sociales y sostenibles para su reputación.

¿Cuántas formas de trabajar por la sostenibilidad existen en el mundo empresarial?

Existen diferentes formas de trabajar por la sostenibilidad en el mundo empresarial con diferentes grados en que se apuesta por la sostenibilidad en el mercado y cómo eso puede repercutir en las empresas: Responsabilidad Social Corporativa (RSC), Empresas Sociales y Empresas Sostenibles.

Todas las estrategias, acciones o tipos de filosofía que se basan en alguna de estas ramas de la sostenibilidad se puede decir que aplican valores sostenibles. Sin embargo, no se puede decir que todas las empresas que desarrollan alguna acción social o medioambiental sean sostenibles. Como ya hemos visto la sostenibilidad tiene tres pilares fundamentales, por lo que si solo se aplica una o dos de ellas, tan solo se podrán considerar como acciones de Responsabilidad Social Corporativa.

Las estrategias de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), son aquellos planes o acciones que diseñan las empresas para intentar devolver al medio que les rodea todo aquello que adquieren de él, o las molestias que pueden ocasionar. Así, muchas empresas realizan este tipo de acciones solo para mejorar su imagen corporativa, no cuentan con un modelo, una estrategia o planes prácticos para implementar su desarrollo sostenible, y por lo tanto no cumplen con lograr el equilibrio entre los tres pilares.

Otro caso muy diferente es el de las empresas sociales. Estas organizaciones no tienen como prioridad fundamental la obtención del máximo beneficio, sino que trabajan para mejorar algún aspecto concreto de la sociedad a través de una figura empresarial. De esta forma, son empresas creadas por y para generar un beneficio a la sociedad.

Por último, encontramos el concepto más transversal relacionado con la sostenibilidad empresarial. Son las consideradas como empresas sostenibles y trabajan con los valores características del desarrollo sostenible en todos los ámbitos de la organización, desde el producto que ofrecen hasta la forma que se vende o se desechan los residuos generados. Estas empresas suelen tener una responsabilidad muy fuerte, con una identidad o filosofía corporativa basada en la correcta gestión ambiental, la eficiencia de recursos, el reciclaje y una gran preocupación por todos los grupos de interés de la organización. Todo ello, con el objetivo de desarrollar su actividad empresarial y conseguir beneficios, sin provocar ningún perjuicio al planeta, ni al medio en el que desarrolla su actividad.

En la actualidad, este último modelo es el que más está construyendo marcas potentes con las que se identifica el usuario y ya es un factor determinante a la hora de tomar una decisión de compra para mucha gente. Esto es fundamental porque hace que ya no solo afecte a la imagen de las personas, sino también a los resultados y las ventas de una organización concreta.

¿Por qué se ha vuelto tan importante la sostenibilidad hoy en día en todas las industrias?

El desarrollo industrial ha tenido un gran impacto tanto en el medio ambiente como en la estructura social. La mayoría de los directivos reconocen que los recursos naturales están amenazados, por lo que la estabilidad y prosperidad de sus compañías está directamente relacionada con la atención de los retos en los tres pilares. También consideran que sus operaciones y las decisiones de compra de sus consumidores están siendo influenciadas por su reputación ambiental y social.

La convergencia de la pandemia COVID-19, el aumento de la conciencia de raza, diversidad e inclusión en nuestras comunidades, y la devastación creada por el clima extremo y el cambio climático han cimentado el tema de la sostenibilidad como la prioridad Número 1 de la comunidad empresarial.

Además, en un mundo de incertidumbre extrema, la gente busca claridad y transparencia. Claridad para tomar decisiones comerciales y de inversión. Claridad para hacer avanzar sus organizaciones con confianza. Transparencia para informar y dar certidumbre a los grupos de interés quienes cada día son más exigentes.

Todos estos factores son la nueva realidad para la creación de un futuro sostenible en las empresas y está siendo visto como un tema de gran importancia en los negocios y como una oportunidad estratégica potencial, que requiere ser evaluada contra otras decisiones del negocio.

El reto clave para la mayoría de las compañías es cómo desarrollar estrategias de negocio y planes de implementación práctica para realizar su desempeño económico, ambiental y social.

A medida que comenzamos 2021, el compromiso de la nueva administración estadounidense de poner la política climática a la vanguardia de sus agendas nacionales e internacionales promete reforzar y acelerar esta tendencia, con muy diversas implicaciones para todas las industrias.

¿Por qué es importante la sostenibilidad para el sector agrícola?

La actual trayectoria de crecimiento de la producción agrícola es insostenible, debido a sus impactos negativos sobre los recursos naturales y el medio ambiente. Los desafíos globales a los que nos enfrentamos son la creciente escasez y la degradación rápida de los recursos naturales, en un momento en que la demanda de alimentos está aumentando rápidamente.

La competencia por los recursos naturales se intensificará cada vez más. Esto pueden causarlo la expansión urbana, el antagonismo entre los diversos sectores de la agricultura, la expansión de la agricultura a coste de los bosques, el uso industrial del agua, o el uso recreativo de la tierra, entre muchos otros. En muchos lugares esto está ya resultando en la exclusión de los usuarios tradicionales del acceso a los recursos y de los mercados.

Mientras que la agricultura contribuye considerablemente al cambio climático, también es una víctima de sus efectos. El cambio climático reduce la resiliencia de los sistemas de producción y contribuye a la degradación de los recursos naturales. Se prevé que en el futuro se agraven importantemente las subidas de temperatura, los cambios en los patrones de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos lo cual afectará las actividades agrícolas de distintas maneras.

La creciente circulación de personas y mercancías, los cambios ambientales, y los cambios en las prácticas de producción dan lugar a nuevas amenazas de enfermedades para las plantas o especies invasivas de insectos, que pueden afectar a la inocuidad alimentaria, la salud humana y la eficacia y sostenibilidad de los sistemas de producción.

Es tiempo para una agricultura regenerativa, la cual describe las prácticas agrícolas que, entre otros beneficios, revierten el cambio climático reconstruyendo la materia orgánica del suelo y restaurando su biodiversidad, resultando en una reducción de pérdida de carbono y mejorando el ciclo del agua. La clave de la agricultura regenerativa es que no sólo “no hace daño” a la tierra, sino que la mejora, utilizando tecnologías que regeneran y revitalizan el suelo y el medio ambiente, como labranza de conservación, cultivos de cobertura, rotación de cultivos, compostaje, que contribuyen a reducir la erosión del suelo.

2020 fue el año más caluroso jamás registrado, según la NASA. Cada vez sentimos más los impactos de esta crisis climática, desde incendios forestales sin precedentes hasta huracanes catastróficos. Para evitar impactos climáticos aún peores, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) dice que necesitamos estabilizar la temperatura global por debajo de 2°C, lo que requiere que las emisiones de CO2 se reduzcan a cero. Esto significa que la cantidad de CO2 que entra en la atmósfera debe ser igual a la cantidad eliminada. Lograr este equilibrio entre las fuentes de CO2 y los sumideros se conoce a menudo como “emisiones netas cero” o “neutralidad de carbono”.

¿Qué avances en materia de sostenibilidad se han tenido en la agricultura de Sinaloa en los últimos años?

Sinaloa se ha distinguido por ser líder en la implementación de nuevas tecnologías en campo y en empaque, programas sólidos de inocuidad y de responsabilidad social. Estas acciones sin lugar a duda han contribuido a la sostenibilidad de la agricultura sinaloense. Sin embargo, para tener éxito, los agricultores sinaloenses deben adoptar la sostenibilidad como un modelo que aborde los desafíos mundiales como el cambio climático, los residuos y la contaminación, la pérdida de biodiversidad, los derechos humanos, la inclusión, la diversidad y la igualdad, entre muchos otros. Estos modelos permiten definir cuales deberán ser los temas mas importantes para implementar los cambios en sus operaciones.

La implementación de esos cambios sólo puede ser efectiva cuando tenemos una perspectiva clara de un estado futuro, una comprensión de dónde estamos ahora y una visión de lo rápido que nos estamos moviendo entre los dos estados. Medir el progreso y el seguimiento de los cambios es un factor esencial en la transición hacia la sostenibilidad.

La importancia de los datos y cómo pueden ayudar a las empresas a adoptar o incorporar aún más prácticas sostenibles son clave para avanzar hacia la sostenibilidad. A medida que las organizaciones comiencen a avanzar en sus esfuerzos por alejarse de una forma lineal de hacer negocios e implementar cambios en el mundo real, las métricas claras y comparables serán valiosas para evaluar su éxito y planificar acciones futuras que conlleven a lograr un equilibrio entre los tres pilares.

¿De qué manera se puede lograr una agricultura más sostenible y resiliente?

Para hacer frente al gran ritmo de cambio y a la creciente incertidumbre, hay que concebir a la sostenibilidad como un proceso, y no como un punto final determinado que hay que alcanzar. Los desafíos para la agricultura requieren acciones clave para guiar el desarrollo estratégico de nuevos enfoques y la transición hacia la sostenibilidad en este sector. Necesitamos mejorar la eficiencia en el uso de los recursos; implementar acciones directas para conservar, proteger y mejorar los recursos naturales; proteger y mejorar los medios de vida rurales y el bienestar social; aumentar la resiliencia de las personas, de las comunidades y de los ecosistemas, sobre todo al cambio climático y a la volatilidad del mercado; y establecer una buena gobernanza para la sostenibilidad tanto de los sistemas naturales como de los sistemas humanos.

Necesitamos aplicar nuestros conocimientos y valores para trabajar colectivamente con las comunidades, empleados y clientes que nos rodean, crecer con responsabilidad compartida, conscientes de los retos que enfrentamos día a día, forjando las capacidades necesarias para lograrlo, e innovando continuamente en la organización, procesos y estrategias con compromisos tangibles.

Esto requiere establecer indicadores para tener precisión en donde nos encontramos ahora que nos permitan establecer metas alcanzables y trabajar día a día para construir el futuro que queremos. Esto, a su vez, requiere el desarrollo de marcos de gobernanza, de financiación, técnicos, y políticos, que apoyen a los productores agrícolas y a los gerentes involucrados en un proceso dinámico de innovación.

¿Cómo ayuda la tecnología a las prácticas de sostenibilidad en las empresas agrícolas?

Las prácticas agrícolas sostenibles deben utilizar al máximo la tecnología, la investigación y el desarrollo, aunque con mucha mayor integración de los conocimientos locales que en el pasado. Esto exigirá nuevas y más sólidas alianzas entre las organizaciones técnicas y aquellas orientadas hacia la inversión.

El paradigma básico en los sistemas agrícolas sostenibles es que los principios y criterios son transferibles, pero las tecnologías son locales. Se trata de una desviación considerable del modelo clásico de arriba hacia abajo de investigación y transferencia de tecnología, y exige un nuevo papel para los agentes de extensión. En la agricultura sostenible no hay soluciones únicas ni balas mágicas; de hecho, el enfoque de la bala mágica debe evitarse conscientemente.

El sector agrícola debe basarse en sus propios datos para una eficiente planificación y gestión, lo cual requiere de estadísticas adecuadas, información climática, mapas geoespaciales, información cualitativa, conocimiento y la aplicación de tecnologías digitales. El análisis debe centrarse tanto en los sistemas de producción como en los recursos naturales y socio-económicos subyacentes.

Los desafíos relativos a la perdida de la biodiversidad y las tasas de utilización de los recursos naturales a menudo trascienden las fronteras nacionales. Los mecanismos de gobernanza y los procesos internacionales deben apoyar el crecimiento sostenible (y la distribución equitativa de beneficios) en todos los sectores de la agricultura, protegiendo los recursos naturales y desalentando los daños colaterales. Esto requiere políticas e instituciones que ofrezcan incentivos para la adopción de prácticas sostenibles, para imponer regulaciones y costes para aquellas acciones que agoten o degraden los recursos naturales, y para facilitar el acceso a los conocimientos y recursos necesarios.

¿De qué manera contribuye la tecnología poscosecha en la sostenibilidad de frutas y hortalizas frescas?

Las tecnologías poscosecha contribuyen sustancialmente a la sostenibilidad de frutas y hortalizas reduciendo las pérdidas y desperdicios a lo largo de la cadena de valor. Reducir los alimentos desperdiciados es algo que todo el mundo puede hacer para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro sistema alimentario.

El mundo está lleno de conversaciones sobre el cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero, la sostenibilidad agrícola y las huellas de carbono. Al mismo tiempo, existe preocupación por las reservas de petróleo a largo plazo. Nuestro sistema alimentario es un importante usuario de combustibles fósiles y productor de gases de efecto invernadero. Los compradores están pidiendo a sus proveedores de alimentos su huella de carbono junto con información sobre cuán sostenibles son sus prácticas agrícolas.

Las tecnologías poscosecha pueden contribuir significativamente a reducir la huella de carbono de los sistemas alimentarios. La energía para refrigeración se puede reducir mediante el uso de operaciones de refrigeración eficientes y una mejor gestión de la energía utilizada en otros procesos.

Dada la electricidad, el combustible, los fertilizantes y el agua invertidos en la producción de un cultivo, tener altas pérdidas de alimentos nunca consumidos es un enorme desperdicio de recursos que aumenta en gran medida la huella de carbono de la industria alimentaria. La industria ha invertido en tecnología poscosecha, sin embargo, todavía hay margen para una mejora considerable, y debemos invertir menos energía y recursos en mejorar el manejo posterior al consumo, así como en mejorar nuestras prácticas de producción.

Se requiere un análisis detallado y sistemático de las diferencias en el uso de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero de las operaciones agrícolas para permitir a los productores, compradores y consumidores tomar decisiones informadas y para desarrollar una comprensión completa de las emisiones de gases de efecto invernadero de sus múltiples actividades.

¿Cómo se relaciona la inocuidad y la sostenibilidad en la producción de productos frescos?

La producción de alimentos es un tema complicado que afecta a la economía, el medio ambiente y el tejido social de todos los países del mundo. Desde una perspectiva de sostenibilidad, podemos considerar la inocuidad alimentaria como un componente clave que conecta los problemas sociales y los problemas ambientales, y proporciona una plataforma para hacer cambios positivos en cada área.

En muchos sentidos, los objetivos de sostenibilidad e inocuidad se superponen y pueden ser complementarios. Se superponen porque ambos se ocupan de la gestión de riesgos, enfoques basados en la ciencia, cumplimiento de estándares mínimos, integración de la cadena de suministro y trazabilidad.

Se complementan porque la inocuidad es esencial para la viabilidad económica de la operación, un principio básico de sostenibilidad. Además, ambos son más eficaces cuando se implementan programas de capacitación y educación laboral y de gestión.

Adicionalmente, los programas integrales de sostenibilidad abordan los riesgos asociados con la producción más allá de los abordados por los programas de inocuidad. Por ejemplo, el uso de plaguicidas no se aborda bajo las nuevas normas de inocuidad (PSR/FSMA), pero plantea riesgos potenciales para la salud de los trabajadores agrícolas y el medio ambiente, y puede dejar residuos que pueden representar riesgos para los consumidores.

El carácter superpuesto y complementario de las mejores prácticas de inocuidad y sostenibilidad presenta una oportunidad para la armonización, no sólo a nivel de producción, sino también a nivel de marketing, comprador, educación del consumidor y certificación. Muchos de los sistemas utilizados para rastrear, promover y gestionar el riesgo para la inocuidad alimentaria pueden ser reacondicionados y utilizados con fines de sostenibilidad. Sin embargo, ha habido una desconexión en la forma en que abordamos la inocuidad y la sostenibilidad. Específicamente, tienden a ser vistos como cuestiones completamente diferentes, cuando en realidad lo importante es mantener una estructura programática eficiente mediante la fusión o modificación de aquellos programas que sean eficaces, pero no eficientes, o que presenten duplicidades con otros programas y difundirlos a todos los empleados de la empresa.

¿Qué beneficios aportan las prácticas sostenibles a nuestro medio ambiente?

El panorama agrícola se constituye a través de las decisiones de gestión individuales de millones de empresarios a menudo a pequeña escala. La gestión sostenible de la tierra combina tecnologías, políticas y actividades destinadas a integrar los principios socioeconómicos con las preocupaciones medioambientales.

En los sistemas agrícolas sostenibles, los productores realizan intervenciones de gestión que conducen a un aumento sostenido de la productividad sin degradar el recurso terrestre del que depende la producción. Estos sistemas tienen uno o más elementos definitorios que se relacionan con lo que se describe como los cinco pilares de la gestión sostenible de la tierra en la agricultura a fin de mantener o mejorar la productividad; reducir el nivel de riesgo de producción; proteger el potencial de los recursos naturales y prevenir la degradación de la calidad del suelo y del agua; ser viables económicamente y ser aceptados socialmente.

La cuestión crítica, sin embargo, es decidir qué intervenciones dan los mejores beneficios a corto plazo, pero también son sostenibles a largo plazo. Una dimensión adicional importante es cómo diseñar sistemas de monitoreo para rastrear los impactos de estas intervenciones de gestión, y evaluar si estas están contribuyendo o alejadas de la sostenibilidad.

Los indicadores tecnológicos y económicos de la agricultura sostenible mejoran nuestras capacidades para tomar decisiones informadas sobre qué intervenciones de gestión son las más adecuadas. Los indicadores de las dimensiones físicas y biológicas de la sostenibilidad, relacionados con la mejora de la productividad y la protección de los recursos naturales complementan y mejoran esa toma de decisiones.

El concepto de sostenibilidad tiene un atractivo popular considerable, pero es una frase sin sentido a menos que los indicadores y sistemas de monitoreo estén disponibles para realizar un seguimiento del rendimiento de los sistemas de producción agrícola hacia este ideal. Los sistemas agrícolas que son capaces de responder a las influencias externas (estrés, como cambios en el mercado, políticas de transporte, cambio climático, etc.), presentan la mejor evidencia de ser sostenibles.

¿Qué les recomendaría hacer a las empresas agrícolas de Sinaloa para involucrarse y participar más en las prácticas sostenibles?

El primer y, tal vez, el mayor desafío para incorporar esta nueva perspectiva de los negocios en la cultura de una empresa es entender su significado y la importancia de actuar bajo una visión donde los tres elementos que conforman la sostenibilidad (ambiente-sociedad-economía) deben interactuar de manera equilibrada y permitir a la empresa proyectarse en el futuro.

La sostenibilidad debe estar en el ADN de la empresa. De cara al futuro, debe ser el fundamento que guía su modelo de negocio. Para lograr esto se requiere integrar la sostenibilidad en la cultura corporativa; Incluir la cadena de suministro para multiplicar el efecto de las iniciativas; y tomar acciones reales y acordes con sus capacidades.

El siguiente paso es implementar un modelo de negocio sostenible, resilente y adaptado al cambio climático. Deben iniciar con definir la materialidad, esto es, cuales son los temas críticos para los grupos de interés y cuales los temas clave para la empresa, lo cual ayuda a construir los focos y las líneas de acción. Luego, hay que identificar problemas clave y las fuerzas impulsoras para distinguir los principales problemas y la manera de prevenirlos o controlarlos. Con esto, se elaboran estrategias claras y precisas. Posteriormente, hay que establecer la gobernanza y los responsables de cada fase, clarificar los objetivos y metas alcanzables y describir el plan de acción. Por último, hay que darle seguimiento, revisar, reportar y evaluar el progreso.

La agricultura que sea verdaderamente sostenible no será un negocio como de costumbre. Será un tipo de agricultura que proporcionará oportunidades ambientales, económicas y sociales en beneficio de las generaciones presentes y futuras, manteniendo y mejorando la calidad de los recursos que apoyan la producción agrícola. Esta no será la agricultura de hoy, ni del pasado reciente, con énfasis en maximizar los rendimientos y las ganancias económicas, sino más bien una con los objetivos de optimizar la productividad y conservar la base de recursos naturales.

El objetivo de la optimización implica compensaciones en los sistemas de producción para garantizar el mantenimiento de la calidad de los sistemas globales, ambientales y de soporte vital. La experiencia indica que estas compensaciones serán definidas e implementadas voluntariamente por los agricultores, o se implementarán a través de políticas y legislación. La sociedad está empezando a exigir que la agricultura se convierta en algo más que simplemente poner alimentos sobre la mesa; está empezando a exigir que también se convierta en el administrador de los recursos para futuras generaciones.

Esto implica que lo que medimos hoy ya no es suficiente por sí solo para decirle a una empresa si soportará la prueba del tiempo. Hoy en día, es necesario entender mejor los factores que influyen en las operaciones para identificar mejor los riesgos, definir mejores objetivos, priorizar mejores acciones, dar mejor seguimiento al progreso y entender mejor a los grupos de interés. Esto les permitirá tomar decisiones más ágiles e inteligentes, ya que debemos de tener en cuenta que lo que no se mide, no se puede gestionar.

¿Algo más que desee agregar?

Las empresas no sólo deben preocuparse de tener un desempeño económico, social y ambiental sostenible, sino que deben informarse sus actuaciones a los sectores interesados.  Esto implica generar un reporte global de sostenibilidad. Hoy la mayoría de las empresas de todos los ramos han adoptado la metodología del GRI para generar sus reportes.

Se necesita demostrar el compromiso y avances a la sociedad en su conjunto. Esta metodología es transparente, pública, e incluyente con los grupos de interés. Cuenta con indicadores de desempeño en economía, medio ambiente, derechos humanos, prácticas laborales y derecho digno, responsabilidad sobre productos, sociedad, procedencia de materiales, y bienestar de animales, entre otros temas. Requiere análisis de tendencias en usos de agua, energía y materiales, entre otros para establecer estrategias, compromisos y metas, y es auditable y verificable por terceros reconocidos.

Debemos medir el progreso en sostenibilidad por como nuestros productos son desarrollados y comercializados, como manejamos, protegemos y conservamos el agua, la energía, la fauna, la flora y el suelo; como gestionamos un mejor uso energético, como creamos y utilizamos energías verdes alternativas y en como tratamos a las personas, incluyendo empleados, clientes, proveedores y todas las comunidades en donde vivimos y operamos.

¿Cómo podría Usted apoyar al sector agrícola?

Soy cofundador de un grupo especialista caracterizado por la pasión, integridad, emprendimiento y espíritu innovador de sus integrantes. El grupo Simplicidad y Enfoque Sostenible (S&ES, S.A.S.) apoya al sector con Proyectos, Estudios, Servicios, Consultoría y Asesoría y se gestiona con base en una estrategia de sostenibilidad considerando principios y mejores prácticas para su desempeño. Tenemos un propósito muy simple, queremos inspirar acciones sostenibles con impacto tangible y positivo.

Buscamos apoyar al sector alimentario global con acciones simples, enfocadas y sostenibles que coadyuven a solucionar los escenarios actuales, sin afectar los legados del futuro. Queremos contribuir al desarrollo sostenible apoyando la seguridad alimentaria con fundamentos sólidos, prácticos y sencillos basados en la investigación, desarrollo tecnológico e innovación. Nosotros ofrecemos equilibrio e interacción para las empresas.

Equilibrio hacia el interior para identificar oportunidades y crear un portafolio perspectivo concentrando estrategias, innovando con programas más eficientes, estableciendo acciones para ahorro de agua, energía y combustibles fósiles; al mismo tiempo que aseguramos el cumplimiento de leyes y regulaciones nacionales e internacionales.

Interacción hacia el exterior desarrollando y desplegando estrategias enfocadas y sencillas que permitan expandir sus acciones para mejorar la salud y seguridad de sus empleados y operaciones reduciendo impactos negativos, al mismo tiempo que ampliamos sus relaciones con las comunidades, clientes y proveedores y apoyamos para lograr reconocimientos de tercerías independientes y autoridades.

Nos interesa llevar a las empresas a lograr una ecoeficiencia que les permita producir más con menos. A definir métricas claras para tener una comprensión de dónde están ahora, que les permita implementar cambios efectivos hacia un estado futuro, al mismo tiempo que una perspectiva de lo rápido que se mueven entre en donde están ahora y lo que quieren alcanzar en el corto, mediano y largo plazo. Con una realidad del presente y una comparativa de donde están otras empresas del sector podemos apoyarlos a medir el progreso para reducir su huella de carbono, su huella hídrica y su huella energética, al mismo tiempo que implementamos tecnologías para reducir sus pérdidas y tener mayor eficiencia en el uso de sus recursos. Podemos mostrarles que las iniciativas de sostenibilidad permiten encontrar innovaciones organizacionales y tecnológicas que les pueden brindar tanto ingresos como utilidades.

Si te interesa conocer más detalles, no dudes en contactarnos al correo johusice@gmail.com o al teléfono +52 (667) 996-0552.

Fuente:
Elevenrivers.org

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